Procera e inmortal

En 1940, el escritor español Ramón Vinyes escribe en El Heraldo que Barranquilla “tiene una existencia inexistente”. Posteriormente, varias otras personalidades apoyan esta afirmación.

En marzo de 1955, Gabriel García Márquez, siendo un joven periodista de El Espectador escribió en el artículo Reportaje sobre Bocas de Ceniza que “Barranquilla es una ciudad sin historia”. Estas declaraciones se basan en el hecho de que hay pocos registros escritos sobre el pasado de Barranquilla hasta 1987, cuando se publicó una serie de libros y artículos que permitieron comenzar a entender la historia de la ciudad.

La historia de Barranquilla comienza alrededor de 1627, año en que probablemente fue fundada la hacienda San Nicolás, mucho más tarde que la mayoría de las otras principales ciudades del país que datan de comienzos del período colonial.

La población creció lentamente; estaba formada por artesanos, navegantes, transportistas y comerciantes. Durante el período colonial, la ciudad conoció una gran actividad comercial relacionada con el contrabando lucrativo. Desde finales del siglo xviii, ganó importancia como puerto fluvial gracias a su ubicación geográfica; capta una parte importante del comercio a expensas de puertos más pequeños

Es proclamada villa el 7 de abril de 1813 por el gobernador del Estado Libre de CartagenaManuel Rodríguez Torices, antes de obtener el título de ciudad en 1857.

Durante la segunda mitad del siglo xix y la primera mitad del siglo xx comenzó su considerable expansión en todas las áreas, tanto a nivel demográfico como económico, convirtiéndose en la tercera ciudad industrial más grande del país.

Ha sido pionera en diversos sectores como aviación, servicios públicos, la radio y proyectos de urbanización. Desde la década de 1950, se vio sumida en un período de inestabilidad política.

La ciudad enfrenta el empobrecimiento de los servicios públicos, la corrupción y una severa crisis financiera, así como graves deficiencias en los sectores de la salud y la educación.

Durante la primera década del siglo xxi, Barranquilla comenzó una renovación, tanto en términos de urbanización como en términos políticos y económicos. Así nace ¨La Nueva Barranquilla¨.